Si quieres saber cómo cuidar prendas tejidas para que mantengan su forma, suavidad y buen aspecto durante mucho tiempo, hay algunos cuidados básicos que debes tener en cuenta.
Después de pasar horas eligiendo la lana, haciendo la muestra y tejiendo una prenda con nuestras propias manos, llega un momento al que a veces no prestamos suficiente atención: ¿cómo debemos cuidar nuestra prenda tejida una vez terminada?
Porque tan importante como elegir correctamente el hilo es saber cómo lavar, secar, guardar y mantener una prenda de punto o ganchillo para que conserve durante mucho tiempo su forma, su color y su aspecto original.
No todas las fibras necesitan los mismos cuidados. Una prenda de lana merino no debería tratarse exactamente igual que una camiseta de algodón, y un jersey de mohair necesita unas precauciones diferentes a las de una prenda de acrílico.
Por eso, si estás empezando a tejer, te recomiendo leer también nuestra Guía de fibras para tejer, donde repasamos las características de la lana, merino, alpaca, mohair, algodón, bambú, acrílico y diferentes mezclas.
En esta entrada vamos a centrarnos en el siguiente paso: cómo cuidar las prendas tejidas para que nos acompañen durante muchos años.
Antes de lavar una prenda tejida, mira la fibra
Este es probablemente el consejo más importante de todos.
Antes de meter una prenda en la lavadora o dejarla en remojo, debemos saber de qué está hecha.
La composición del hilo determina en gran medida cómo debemos lavarlo y secarlo. Además, si hemos utilizado una mezcla de fibras, conviene prestar atención a las indicaciones específicas del fabricante.
La etiqueta del ovillo es nuestra primera referencia y, si la prenda tiene una etiqueta de cuidados, debemos seguir también sus recomendaciones.
Por ejemplo, las fibras animales como la lana, el merino, la alpaca o el mohair suelen necesitar un tratamiento más delicado que muchas fibras sintéticas. El algodón es bastante resistente, pero puede modificar sus dimensiones con el lavado y el secado. El acrílico, por su parte, suele ser más sencillo de mantener, aunque también puede deformarse si recibe demasiado calor.
Por eso, no existe un único método de lavado que sirva para todas las prendas tejidas.
¿Cada cuánto hay que lavar una prenda de punto?
Otra pregunta muy habitual es si debemos lavar un jersey después de cada uso.
La respuesta es: no necesariamente.
En muchas prendas de punto, especialmente las confeccionadas con fibras animales, puede ser suficiente con airearlas después de utilizarlas. Esto ayuda a reducir olores y permite espaciar los lavados.
Lavar una prenda demasiado a menudo significa someterla repetidamente al agua, al detergente, al movimiento y al centrifugado. Todo ello puede contribuir al desgaste del tejido.
Por eso, antes de lavar un jersey, una bufanda o un cárdigan, pregúntate primero:
¿Realmente necesita un lavado completo o simplemente necesita airearse?
Si no hay manchas y la prenda no desprende olor, muchas veces podemos dejarla unas horas en un lugar ventilado y volver a guardarla.
Cómo cuidar las prendas tejidas según la fibra
Cómo lavar prendas de lana
La lana es una de las fibras que más cuidado requiere.
El calor, la fricción y los cambios bruscos de temperatura pueden provocar que algunas prendas de lana encojan, se deformen o incluso se afieltren.
Para muchas prendas de lana, el lavado a mano con agua fría o templada y un detergente específico para lana es una opción segura, siempre que coincida con las instrucciones de la etiqueta.
No es necesario frotar la prenda con fuerza. De hecho, cuanto más suave sea el lavado, mejor.
Un buen método consiste en llenar un recipiente con agua a la temperatura recomendada, añadir una pequeña cantidad de detergente adecuado y sumergir la prenda.
Evita retorcerla.
Este punto es especialmente importante porque una prenda tejida mojada puede pesar bastante más que cuando está seca. Si la levantamos y la retorcemos para eliminar el agua, podemos estirar el tejido y hacer que pierda su forma.
¿Puedo lavar lana en la lavadora?
Depende de la lana y, sobre todo, de las indicaciones del fabricante.
Algunas lanas están preparadas para lavarse a máquina mediante programas específicos, mientras que otras necesitan lavado a mano.
Si la etiqueta permite utilizar la lavadora, debemos seleccionar un programa adecuado para lana o prendas delicadas y respetar la temperatura indicada.
No conviene llenar demasiado el tambor porque el roce entre las prendas puede aumentar.
Y hay otro detalle importante: el suavizante no siempre es recomendable para las prendas de punto. En tejidos de lana puede alterar el comportamiento de las fibras y no es necesario para conseguir suavidad.
Cuando se trata de lana, merino o alpaca, es especialmente importante evitar el exceso de calor y los movimientos bruscos. Antes de lavar una prenda, revisa siempre las indicaciones específicas del fabricante y, si tienes dudas, consulta sus recomendaciones de lavado y cuidado de la lana. Wooolmark nos enseña cómo hacerlo correctamente
Cómo cuidar el merino, la alpaca y el mohair
Las fibras animales delicadas merecen una atención especial.
Lana merino
El merino destaca por sus fibras finas y por resultar especialmente agradable para prendas que están en contacto con la piel.
Aunque puede ser una fibra bastante resistente dependiendo del hilo utilizado, debemos seguir siempre las instrucciones de lavado del fabricante.
Un lavado demasiado agresivo puede afectar a la estructura del tejido.
Alpaca
La alpaca proporciona prendas cálidas, ligeras y con una caída muy bonita. Precisamente por sus características, conviene evitar tratamientos bruscos.
El lavado suave y el secado en horizontal son buenas prácticas cuando las instrucciones del hilo así lo indican.
Mohair
El mohair tiene ese característico aspecto esponjoso y ligero que lo hace tan especial.
En este caso es importante evitar frotar demasiado la prenda, ya que queremos conservar ese aspecto vaporoso.
Además, antes de lavar un jersey de mohair, merece la pena comprobar cuidadosamente las indicaciones del fabricante del hilo.
¿Y qué pasa con el algodón?
El algodón puede parecer una fibra muy sencilla de cuidar y, en general, es bastante resistente. Sin embargo, hay algo que debemos tener en cuenta: puede cambiar de tamaño después del lavado.
Por eso, si estamos haciendo una prenda de algodón, es especialmente importante realizar una muestra y, si es posible, lavarla antes de tomar decisiones sobre las medidas definitivas.
El algodón también puede adquirir bastante peso cuando está mojado.
Por esta razón, no siempre es buena idea tender una prenda de algodón tejida directamente de una cuerda como haríamos con una camiseta convencional. Dependiendo de la construcción de la prenda, el peso del agua puede hacer que se estire.
Bambú: suave y con una caída preciosa
Los hilos con bambú son muy apreciados por su tacto suave y por la caída que pueden aportar al tejido.
Como ocurre con cualquier fibra, debemos mirar la composición completa del hilo y las instrucciones de lavado.
Si hemos utilizado una mezcla de bambú con otras fibras, los cuidados pueden variar.
Una vez más, la regla es sencilla: la etiqueta del hilo manda.
¿Cómo lavar prendas de acrílico?
El acrílico suele ser una de las fibras más fáciles de mantener y, dependiendo del hilo, puede admitir lavado a máquina.
Pero eso no significa que podamos olvidarnos de las precauciones.
El exceso de calor puede afectar a las fibras sintéticas y algunas prendas pueden perder su forma.
Por eso, aunque un hilo de acrílico sea más resistente al lavado que una lana delicada, conviene utilizar temperaturas moderadas y evitar tratamientos innecesariamente agresivos.
Las mezclas de fibras también necesitan cuidados
Aquí tenemos otro punto importante si utilizamos hilos como algodón y lana o acrílico y lana.
Cuando se mezclan dos fibras, no debemos asumir automáticamente que los cuidados serán los de la fibra más resistente.
La composición completa del hilo es la que debemos consultar.
Por ejemplo, una mezcla de acrílico y lana puede ser más sencilla de mantener que una lana pura, pero seguirá teniendo una parte de fibra animal que puede requerir determinados cuidados.
Por eso, guarda siempre la etiqueta del ovillo o apunta la composición y las instrucciones de lavado cuando empieces un proyecto.
Puede parecer una tontería en ese momento, pero agradecerás tener esa información cuando llegue el primer lavado.
Cómo cuidar las prendas tejidas según su fibra: Secado
El lavado es importante, pero el secado puede ser igual de importante.
Uno de los errores más habituales es colgar una prenda de punto mojada en una percha o tenderla por los hombros.
Cuando el tejido está empapado pesa mucho más y puede estirarse.
Para muchas prendas tejidas, especialmente las de lana y otras fibras animales, lo más recomendable es secarlas en horizontal, sobre una superficie plana y limpia, colocando la prenda aproximadamente con su forma original.
Podemos aprovechar este momento para colocar correctamente las mangas, los hombros y los bordes.
No debemos retorcer la prenda para eliminar el agua.
Una técnica mucho más suave consiste en presionarla cuidadosamente para retirar parte del exceso de agua. También podemos utilizar una toalla para absorber humedad antes de colocarla a secar.
Y, salvo que la etiqueta indique lo contrario, debemos evitar las fuentes de calor intenso.
Nunca guardes una prenda tejida húmeda
Puede parecer evidente, pero merece la pena recordarlo.
Antes de guardar una prenda de punto debemos asegurarnos de que está completamente seca.
Guardar una prenda húmeda puede favorecer la aparición de malos olores y otros problemas.
Esto es especialmente importante cuando hacemos el cambio de armario.
Si vas a guardar tus jerséis de lana, bufandas, gorros o cárdigans durante varios meses, asegúrate primero de que están limpios y perfectamente secos.
¿Cómo guardar los jerséis de punto?
En general, es mejor doblar los jerséis y prendas tejidas que colgarlos en una percha.
Una percha puede dejar marcas en los hombros y, especialmente en prendas pesadas, favorecer que el tejido se deforme.
Doblarlas permite conservar mejor su forma.
También es buena idea evitar meter demasiadas prendas en el mismo cajón o estante. El tejido necesita espacio para respirar y debemos evitar comprimirlo excesivamente.
Si guardamos prendas de fibras animales durante una temporada larga, también debemos prestar atención a las polillas y revisar periódicamente el lugar de almacenamiento.
¿Qué hacemos con las bolitas de las prendas?
Con el uso, algunas prendas comienzan a presentar pequeñas bolitas de fibra conocidas como pilling.
No significa necesariamente que la prenda sea de mala calidad.
El roce entre las fibras puede provocar estas pequeñas acumulaciones, especialmente en zonas como las axilas, los laterales o lugares donde la prenda entra en contacto con otras superficies.
Podemos retirarlas cuidadosamente con un quitapelusas adecuado o un peine específico para prendas, siempre utilizando la herramienta con delicadeza.
Nunca debemos tirar de las bolitas directamente con los dedos, porque podríamos extraer fibras del propio tejido.
¿Y si la prenda se ha deformado?
Si después de lavar una prenda tejida observamos que ha perdido ligeramente su forma, todavía podemos intentar recuperarla mientras está húmeda.
En este caso podemos colocarla sobre una superficie plana y darle forma suavemente, respetando las medidas originales.
Este proceso es especialmente útil para las prendas que necesitan recuperar su forma después del lavado.
Por eso también es interesante conservar las medidas del patrón o hacer una fotografía de la prenda antes del primer lavado. De esta manera tendremos una referencia para comprobar si ha cambiado.
Los errores más habituales al cuidar prendas tejidas
Si queremos que nuestras prendas duren más, hay algunos errores que merece la pena evitar:
- Lavar una prenda más veces de las necesarias.
- Utilizar agua demasiado caliente.
- Frotar con demasiada fuerza.
- Retorcer la prenda para quitar el agua.
- Utilizar un detergente que no sea adecuado para la fibra.
- Colgar una prenda de punto mojada.
- Secarla directamente sobre un radiador.
- Guardarla antes de que esté completamente seca.
- Colocar jerséis pesados en perchas durante mucho tiempo.
- No comprobar las instrucciones de lavado del hilo.
Muchos de estos errores pueden evitarse simplemente con un poco de paciencia.
Una prenda tejida merece cuidados especiales
Cuando tejemos una prenda, no estamos simplemente comprando ropa.
Detrás hay tiempo, trabajo y muchas horas de nuestras manos.
Por eso merece la pena dedicar unos minutos a conocer la fibra que hemos utilizado y aprender cómo cuidarla.
Además, los cuidados empiezan incluso antes de terminar el proyecto. Elegir correctamente el hilo, hacer una muestra y conocer cómo se comporta la fibra después del lavado nos ayudará a conseguir una prenda que no solo sea bonita cuando la terminamos, sino que siga siéndolo después de muchos usos.
Si todavía no tienes claro qué fibra elegir para tu próximo proyecto, puedes continuar leyendo nuestra guía de fibras para tejer
. Allí encontrarás las principales características de la lana, merino, alpaca, mohair, algodón, bambú, acrílico y diferentes mezclas.
Porque aprender a tejer también significa aprender a elegir los materiales y a cuidar todo aquello que hacemos con ellos. ❤️
Cómo cuidar las prendas tejidas: Pequeña guía para recordar
Lana, merino, alpaca y mohair: cuidados delicados, evitando calor, fricción y deformaciones.
Algodón: resistente, pero puede cambiar de tamaño y ganar mucho peso cuando está mojado.
Bambú: suave y con buena caída; revisar siempre la composición y las instrucciones del fabricante.
Acrílico: generalmente fácil de mantener, pero conviene evitar temperaturas excesivas.
Mezclas: seguir las instrucciones específicas del hilo y no asumir que necesitan los mismos cuidados que una fibra pura.
Y, sobre todo, recuerda esta regla: antes de lavar cualquier prenda tejida, comprueba siempre la composición y las instrucciones de cuidado del hilo. Los cuidados recomendados pueden variar incluso dentro de una misma familia de fibras.
Como ves, aprender cómo cuidar prendas tejidas no tiene por qué ser complicado. Leer la etiqueta, utilizar un lavado adecuado, secar las prendas en horizontal y guardarlas correctamente ayudará a prolongar su vida útil.

