Cuando empezamos a tejer, una de las decisiones más importantes es elegir el hilo adecuado. Y aunque muchas veces nos dejamos llevar por ese color precioso que vemos en la tienda, la fibra con la que está fabricado el ovillo puede cambiar completamente el resultado de nuestro proyecto.
No se comportan igual un jersey tejido con lana que uno de algodón. Tampoco tendrá la misma caída una prenda de alpaca que otra de acrílico, ni necesitaremos los mismos cuidados para una bufanda de mohair que para una manta de algodón.
Por eso, conocer las diferentes fibras para tejer nos ayudará a elegir mejor nuestros materiales y, sobre todo, a entender por qué un determinado hilo funciona especialmente bien en un patrón y otro no tanto.
En esta guía vamos a conocer algunas de las fibras más habituales: lana, merino, alpaca, mohair, algodón, bambú y acrílico, además de algunas de las mezclas más interesantes, como algodón y lana o acrílico y lana.
¿Por qué es importante elegir bien la fibra?
La fibra determina muchas de las características del tejido final.
Al escoger un hilo deberíamos tener en cuenta aspectos como:
- La temperatura de la prenda.
- La suavidad y el tacto.
- La elasticidad.
- La caída.
- El peso.
- La resistencia.
- La capacidad para absorber humedad.
- La facilidad de lavado.
- La forma en la que envejece la prenda.
- La época del año en la que vamos a utilizarla.
Por ejemplo, una fibra que funciona estupendamente para un jersey de invierno puede no ser la mejor elección para una camiseta de verano.
También hay que tener en cuenta que no existe una fibra perfecta para todo. Cada una tiene sus ventajas y sus pequeños inconvenientes, y conocerlos nos permitirá elegir con más criterio.
Lana: la gran clásica del tejido
La lana es una de las fibras naturales más utilizadas para tejer y probablemente una de las primeras que nos vienen a la cabeza cuando pensamos en punto.
Se obtiene principalmente del vellón de las ovejas y es una fibra especialmente apreciada por su capacidad para proporcionar calor sin resultar necesariamente pesada.
Una de sus características más interesantes es que tiene cierta elasticidad. Esto hace que resulte muy agradable para prendas que necesitan adaptarse al cuerpo y recuperar su forma después de utilizarlas.
Además, la lana tiene una buena capacidad para gestionar la humedad y puede ayudar a mantener una temperatura confortable.
¿Para qué podemos utilizar la lana?
La lana es especialmente apropiada para:
- Jerséis.
- Chaquetas.
- Cárdigans.
- Gorros.
- Bufandas.
- Cuellos.
- Guantes.
- Calcetines.
- Mantas.
- Prendas infantiles.
Dependiendo del tipo de lana, podemos encontrar desde hilos bastante rústicos y resistentes hasta lanas extraordinariamente suaves.
¿Qué inconvenientes tiene?
No todas las personas toleran igual la lana directamente sobre la piel. Algunas lanas pueden resultar algo ásperas o producir sensación de picor.
Además, determinadas prendas de lana necesitan cuidados especiales para evitar que se deformen o encojan.
Por eso es importante leer siempre la etiqueta del ovillo antes de lavar nuestra prenda.
Lana merino: suave, ligera y muy versátil
Dentro de las diferentes variedades de lana, la lana merino merece una mención especial.
Procede de ovejas de raza merina y se caracteriza por utilizar fibras especialmente finas. Esto hace que muchas prendas de merino sean mucho más agradables al contacto con la piel que algunas lanas tradicionales.
Es una fibra muy versátil y podemos encontrarla en diferentes grosores, desde hilos muy finos hasta lanas más gruesas para prendas de invierno.
Otra de sus ventajas es su capacidad para regular la temperatura. Por eso el merino no tiene por qué limitarse exclusivamente a los meses más fríos.
¿Cuándo elegir merino?
Es una excelente opción para:
- Jerséis.
- Prendas infantiles.
- Gorros.
- Bufandas.
- Cuellos.
- Ropa ligera.
- Calcetines.
- Prendas que estarán en contacto directo con la piel.
Si buscas una lana suave y agradable, el merino suele ser una de las primeras opciones que merece la pena considerar.
Alpaca: suavidad, ligereza y mucho abrigo
La alpaca es otra de las fibras de origen animal que ha ganado muchísima popularidad entre quienes tejemos.
Procede de la alpaca, un animal de la familia de los camélidos, y se caracteriza por producir un hilo cálido, ligero y con una textura muy especial.
Una de las cosas que más me gustan de la alpaca es el aspecto que proporciona al tejido. Puede aportar una caída muy bonita y una sensación de calidez sin que la prenda tenga que resultar excesivamente pesada.
Dependiendo del tipo de hilo, puede tener un acabado liso o ligeramente peludo.
¿Para qué utilizar alpaca?
Es especialmente bonita para:
- Jerséis.
- Chales.
- Bufandas.
- Cuellos.
- Chaquetas.
- Gorros.
- Prendas de invierno.
También es frecuente encontrar mezclas de alpaca con lana o merino, aprovechando las características de ambas fibras.
Como ocurre con otras fibras animales, conviene prestar atención a las instrucciones de lavado y evitar tratamientos demasiado agresivos.
Mohair: ligero, cálido y esponjoso
Si hay una fibra que reconocemos inmediatamente por su aspecto, esa es el mohair.
El mohair procede de la cabra de Angora y se caracteriza por ese aspecto esponjoso y ligeramente peludo que crea un halo alrededor de los puntos.
Es una fibra especialmente interesante porque permite conseguir prendas visualmente muy ligeras, pero que pueden proporcionar bastante calor.
Una de las formas más populares de utilizarlo es combinado con otra fibra.
Por ejemplo, podemos tejer un hilo de lana o merino junto con un hilo de mohair. De esta manera conseguimos un tejido con más volumen, suavidad y ese característico acabado vaporoso.
¿Qué podemos tejer con mohair?
- Jerséis ligeros.
- Cárdigans.
- Chales.
- Bufandas.
- Cuellos.
- Prendas delicadas y vaporosas.
El mohair puede ser maravilloso, pero no es una fibra que guste a todo el mundo. Algunas personas son sensibles a las fibras de pelo y prefieren un hilo más liso.
Algodón: fresco y perfecto para primavera y verano
El algodón es una fibra vegetal y una de las opciones más populares cuando buscamos tejer prendas para épocas cálidas.
Es resistente, transpirable y tiene una gran capacidad de absorción de humedad.
A diferencia de la lana, el algodón tiene muy poca elasticidad. Esta característica es importante cuando elegimos un patrón porque puede hacer que el tejido se comporte de manera diferente al que obtendríamos utilizando lana.
El algodón también suele tener más peso. Una prenda grande tejida en algodón puede resultar considerablemente más pesada que una similar tejida en lana.
¿Para qué es ideal el algodón?
Podemos utilizarlo para:
- Tops.
- Camisetas.
- Jerséis de primavera.
- Chalecos.
- Bolsos.
- Mantas.
- Accesorios.
- Prendas infantiles.
- Decoración para el hogar.
Además, suele ser una fibra relativamente sencilla de cuidar, aunque siempre debemos seguir las instrucciones concretas del fabricante.
Bambú: suave, fresco y con una caída muy bonita
El bambú se utiliza cada vez más en la fabricación de fibras textiles y es una alternativa interesante para quienes buscan hilos suaves y ligeros.
Los hilos de bambú suelen destacar por su tacto suave y una caída fluida. Por eso pueden resultar especialmente bonitos en prendas de primavera y verano.
Además, suelen tener un aspecto ligeramente brillante que proporciona un acabado diferente al algodón tradicional.
Una característica que hay que tener en cuenta es que el bambú puede tener poca elasticidad y bastante caída, por lo que una prenda tejida con este tipo de hilo puede comportarse de manera muy diferente a una realizada con lana.
¿Cuándo elegir bambú?
Puede funcionar muy bien para:
- Tops.
- Chales.
- Prendas de verano.
- Jerséis ligeros.
- Pañuelos.
- Prendas infantiles.
También podemos encontrar mezclas de bambú con algodón u otras fibras, lo que permite combinar sus características.
Acrílico: práctico, económico y fácil de encontrar
El acrílico es una fibra sintética muy utilizada en el mundo de las labores.
Una de sus grandes ventajas es la variedad. Podemos encontrar prácticamente cualquier color, diferentes grosores y una enorme cantidad de acabados.
Además, suele ser una opción económica y fácil de trabajar, por lo que es especialmente interesante para quienes están empezando a tejer.
También resulta muy práctico para proyectos que necesitan lavados frecuentes.
¿Para qué podemos utilizar acrílico?
Es habitual encontrarlo en:
- Mantas.
- Bufandas.
- Gorros.
- Prendas infantiles.
- Jerséis.
- Amigurumis.
- Accesorios.
- Proyectos para principiantes.
Sin embargo, el acrílico no se comporta exactamente igual que una fibra natural. Puede retener bastante calor y algunos hilos acrílicos pueden producir más bolitas con el uso.
Por eso también merece la pena fijarse en la calidad del hilo y no solamente en su precio.
Mezcla de algodón y lana: lo mejor de dos fibras
Las mezclas de algodón y lana son especialmente interesantes porque combinan las características de dos fibras naturales muy diferentes.
La lana aporta elasticidad, calidez y capacidad para recuperar la forma, mientras que el algodón aporta frescura, resistencia y una sensación diferente al tacto.
El resultado puede ser un hilo muy versátil para entretiempo.
Es una opción fantástica cuando queremos una prenda que no sea tan cálida como una realizada exclusivamente con lana, pero que tampoco tenga la falta de elasticidad característica del algodón puro.
En el patrón del cuello Esmeralda utilizamos esta mezcla y ha sido todo un acierto.
¿Para qué utilizar algodón y lana?
Puede funcionar especialmente bien en:
- Jerséis de primavera y otoño.
- Cárdigans.
- Chalecos.
- Prendas infantiles.
- Chaquetas ligeras.
- Accesorios.
Las proporciones de cada fibra son importantes. Un hilo con un porcentaje elevado de lana se comportará de manera diferente a uno donde predomine el algodón.
Mezcla de acrílico y lana: práctica y versátil
Otra combinación muy habitual es la de acrílico y lana.
Aquí se busca aprovechar algunas de las características de ambas fibras. La lana proporciona calidez, elasticidad y un tacto más natural, mientras que el acrílico puede aportar resistencia, estabilidad, variedad de colores y, normalmente, un precio más asequible.
Es una mezcla muy utilizada en lanas para prendas de invierno y proyectos cotidianos.
Además, puede ser una buena opción cuando queremos una prenda de lana que resulte algo más sencilla de mantener.
¿Cuándo elegir acrílico y lana?
Es una combinación muy práctica para:
- Jerséis.
- Cárdigans.
- Mantas.
- Bufandas.
- Gorros.
- Prendas infantiles.
- Proyectos de uso frecuente.
Como siempre, debemos fijarnos en el porcentaje de cada fibra y en las indicaciones de lavado del fabricante.
¿Y qué pasa con las mezclas de fibras?
Cuando empezamos a mirar etiquetas de ovillos podemos encontrarnos con composiciones cada vez más complejas.
Por ejemplo:
70 % lana + 30 % alpaca
o
50 % algodón + 50 % lana
o incluso mezclas que combinan tres o cuatro fibras diferentes.
Esto no significa que un hilo sea mejor o peor. Las mezclas se utilizan precisamente para conseguir unas determinadas características.
Una fibra puede aportar suavidad, otra elasticidad, otra resistencia y otra mejorar la caída.
Por eso, antes de descartar un ovillo porque no sea 100 % de una determinada fibra, merece la pena mirar qué aporta cada componente a la mezcla.
¿Cómo elegir la fibra adecuada para un patrón?
Una vez que conocemos las principales fibras, llega la pregunta más importante: ¿cuál elegir?
Mi consejo es que no nos fijemos únicamente en la composición.
Primero debemos mirar el patrón.
¿Es un jersey de invierno? ¿Una camiseta de verano? ¿Una bufanda? ¿Una manta? ¿Un gorro?
Después, debemos pensar en cómo queremos que sea el resultado.
Si buscamos calidez y elasticidad, la lana puede ser una gran opción.
Si queremos suavidad, podemos valorar merino o alpaca.
Si buscamos una prenda ligera y vaporosa, el mohair puede ser perfecto.
Para una prenda fresca, podemos mirar algodón o bambú.
Y si buscamos algo práctico, económico y fácil de mantener, podemos considerar acrílico o mezclas de acrílico y lana.
No olvides hacer una muestra
Aunque encontremos el hilo perfecto sobre el papel, hay algo que no deberíamos saltarnos: la muestra de tensión.
La misma fibra puede comportarse de manera diferente dependiendo del grosor del hilo, las agujas que utilicemos y nuestra propia manera de tejer.
Una muestra nos permite comprobar:
- Si tenemos el número de puntos correcto.
- Si conseguimos la tensión indicada en el patrón.
- Cómo queda el punto.
- Cómo cae el tejido.
- Si el tacto nos gusta.
- Y, algo muy importante, cómo cambia después del lavado.
Esto último es especialmente importante con fibras como la lana, el algodón o el bambú, que pueden modificar sus dimensiones y su comportamiento después de lavar y secar la muestra.
La fibra también determina los cuidados
Y aquí llegamos a otro tema fundamental: una cosa es elegir el hilo y otra muy distinta cuidar correctamente la prenda una vez terminada.
No debemos lavar de la misma manera un jersey de lana merino que una manta de acrílico, ni tratar igual una prenda de algodón que una de mohair.
La temperatura del agua, el detergente, el centrifugado, la forma de secar la prenda e incluso cómo la guardamos pueden influir muchísimo en su duración.
Por eso, después de esta guía de fibras, dedicaré una entrada completa a los cuidados de las prendas tejidas: cómo lavar la lana, cómo evitar que las prendas se deformen, qué hacer con las bolitas, cómo secarlas y cómo guardarlas correctamente.
Porque después de dedicar tantas horas a tejer una prenda, ¡lo mínimo que podemos hacer es cuidarla bien!
¿Cuál es tu fibra favorita para tejer?
Como ves, el mundo de las fibras es enorme y cada material tiene algo diferente que aportar.
A veces acabaremos eligiendo una lana por su suavidad, otras veces será el color el que nos enamore y en otras ocasiones necesitaremos buscar una composición concreta porque queremos que la prenda tenga unas determinadas características.
Lo bonito de tejer es precisamente poder experimentar: probar lana, merino, alpaca, mohair, algodón, bambú, acrílico y diferentes mezclas hasta descubrir cuáles son nuestras fibras favoritas.
Y seguramente, después de unos cuantos proyectos, también descubriremos que no tenemos una única fibra favorita, sino que cada una tiene su momento y su proyecto perfecto.
¿Qué fibra utilizas más cuando tejes? ¿Prefieres las fibras naturales o te gustan también las mezclas? Cuéntamelo en los comentarios.

